Cinco actrices alzan la voz en Madrid con un espectáculo veraniego de libertad
El Teatro Maravillas acoge hasta agosto un montaje que celebra la diversidad con humor y reivindicación, protagonizado por rostros conocidos de la escena española.
Un grito escénico contra los silencios impuestos
Madrid se suma este verano a la cartografía de los escenarios que desafían convenciones. En el Teatro Maravillas, un quinteto de actrices —Soledad Mallol, Mariona Terés, Marina San José, Rocío Marín y Laia Alemany— ha tomado las tablas con Las que gritan, un espectáculo que, según informó Shangay, se prolongará hasta el 30 de agosto. No es una obra al uso: es un manifiesto en forma de comedia, música y performance que convierte el escenario en un espacio de resistencia y celebración.
La propuesta, aunque breve en temporada, llega en un momento en el que el teatro madrileño busca fórmulas para reconectar con públicos diversos. El Maravillas, ubicado en el barrio de Malasaña, se ha convertido en los últimos años en un referente para propuestas que mezclan lo comercial con lo transgresor. Este montaje, sin embargo, va un paso más allá: no solo entretiene, sino que interpela. "Es un grito lleno de vida y libertad", declararon las protagonistas al medio especializado en cultura LGBT+.
De la pantalla al escenario: rostros con trayectoria
El elenco reúne perfiles con trayectorias consolidadas en televisión, cine y teatro. Soledad Mallol, conocida por su papel en series como Aquí no hay quien viva, comparte protagonismo con Mariona Terés, actriz y cantante que ha participado en musicales como La llamada. Marina San José, por su parte, ha alternado el teatro clásico con proyectos más experimentales, mientras que Rocío Marín y Laia Alemany aportan experiencia en comedia y cabaret.
La diversidad de registros es clave en Las que gritan. Según describen fuentes cercanas al proyecto, el espectáculo combina monólogos, números musicales y coreografías con un hilo conductor: la necesidad de alzar la voz en un mundo que, con frecuencia, intenta acallar las disidencias. No se trata de un mensaje explícitamente político, pero sí de una apuesta por normalizar la visibilidad de cuerpos y narrativas que suelen quedar fuera del canon.
El teatro como refugio y altavoz
La elección del Maravillas como sede no es casual. El local, con capacidad para poco más de 300 personas, ofrece una intimidad que contrasta con los grandes teatros de la capital. En verano, además, Madrid se convierte en un imán para turistas y residentes que buscan planes alternativos a las terrazas. Las que gritan se suma así a una oferta cultural que, en los últimos años, ha ganado peso en el centro de la ciudad, con propuestas que van desde el teatro queer hasta los festivales de drag.
Shangay, que cubrió el estreno, destacó el tono desenfadado del montaje, aunque sin perder de vista su trasfondo reivindicativo. "No es un espectáculo militante, pero sí es un recordatorio de que el arte puede ser un arma poderosa", señaló un portavoz del teatro. La obra, de hecho, llega en un contexto marcado por el auge de discursos de odio en redes sociales y por el retroceso de derechos en varios países, lo que añade capas de significado a su propuesta.
¿Por qué importa este tipo de propuestas?
Más allá del entretenimiento, Las que gritan plantea preguntas incómodas: ¿qué historias tienen cabida en los escenarios? ¿Quién decide qué voces merecen ser escuchadas? En un país donde el teatro sigue siendo un espacio mayoritariamente heteronormativo —salvo excepciones como el Festival Visible o el Orgullo de Madrid—, iniciativas como esta rompen con la inercia.
El hecho de que cinco actrices con trayectorias consolidadas apuesten por un proyecto así también envía un mensaje a la industria. "No es lo mismo que un grupo emergente haga teatro queer a que lo hagan actrices con recorrido", apunta una crítica teatral consultada. "Eso normaliza la diversidad y la lleva a públicos que, quizá, no irían a ver un espectáculo etiquetado como 'LGBT+'".
El montaje, en cualquier caso, no se presenta como un producto para minorías. Su apuesta es clara: llegar a todo tipo de espectadores, independientemente de su orientación sexual o identidad de género. "La libertad no es un tema de nicho", declararon las protagonistas a Shangay. "Es algo que nos concierne a todos".
Fechas, entradas y cómo no perdérselo
Las que gritan se representa en el Teatro Maravillas (Calle de Manuela Malasaña, 6) hasta el 30 de agosto. Las funciones tienen lugar de martes a domingo, con horarios variables —consultar la web del teatro para confirmar—. Las entradas, que oscilan entre los 18 y los 30 euros, pueden adquirirse en la taquilla del local o a través de plataformas como Entradas.com.
Para quienes busquen un plan veraniego que combine risas, reflexión y buena energía, este espectáculo se perfila como una opción difícil de ignorar. No es solo teatro: es una invitación a sumarse al grito.
