México: madres buscadoras usan el Mundial 2026 para exigir justicia por desaparecidos
Colectivos de familiares transforman el evento deportivo en plataforma para visibilizar la crisis de 134 mil personas desaparecidas en el país.
Un grito en medio del festejo global
Mientras la FIFA prepara el escenario para el Mundial 2026 —que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá—, un grupo de mujeres en el país latinoamericano alista una estrategia distinta: convertir el torneo en altavoz de una tragedia que no tiene balón ni árbitros. Las madres buscadoras, colectivos integrados principalmente por familiares de personas desaparecidas, anunciaron acciones para mantener viva la atención sobre los más de 134 mil casos registrados oficialmente, según datos atribuidos a organizaciones de derechos humanos y citados por Agencia Presentes.
La consigna es clara: "La pelota regresa a casa, pero nuestros desaparecidos siguen sin volver". Con esa frase, difundida en redes sociales y en reuniones con autoridades, las activistas buscan contrarrestar el efecto de distracción masiva que suele generar un evento deportivo de esta magnitud. "No estamos en contra del Mundial, pero no podemos permitir que el país se vista de fiesta mientras miles de familias seguimos buscando a nuestros seres queridos", declaró una integrante del colectivo Buscando Desaparecidos México, quien prefirió mantener su nombre en reserva por seguridad.
Estrategias más allá del fútbol
Las acciones planeadas incluyen intervenciones en espacios públicos durante los partidos, campañas en redes sociales con hashtags como #DesaparecidosEnElMundial y alianzas con equipos de fútbol locales para exhibir mensajes en estadios. Según Agencia Presentes, algunas madres incluso han propuesto que se guarden minutos de silencio antes de los encuentros, una iniciativa que ya ha generado resistencia en sectores del gobierno y la organización del torneo.
El contexto no podría ser más urgente. México cerró 2023 con un récord histórico de desapariciones forzadas: 12 mil 377 casos nuevos, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). La cifra, sin embargo, podría ser mayor, ya que muchas familias no denuncian por miedo a represalias o desconfianza en las autoridades. "El Estado ha fallado en garantizar justicia, así que ahora usamos las herramientas que tenemos: la visibilidad internacional y la presión social", explicó a la agencia una vocera del colectivo Madres Buscadoras de Sonora.
El Mundial como espejo de las contradicciones mexicanas
La elección de México como sede del Mundial 2026 —la primera vez que el país alberga el torneo desde 1986— ha sido celebrada como un logro diplomático y turístico. Pero para las madres buscadoras, también representa una oportunidad única para exponer las fracturas del país. "Mientras se invierten millones en estadios y seguridad para el evento, las fosas clandestinas siguen apareciendo y las investigaciones siguen estancadas", denunció un comunicado del colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (FUNDEM), citado por la fuente.
La estrategia no es nueva. En 2018, durante el Mundial de Rusia, colectivos de familiares de desaparecidos en México ya habían intentado visibilizar su causa con campañas en redes sociales. Sin embargo, la cercanía geográfica del torneo 2026 —con partidos programados en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara— les da una plataforma más directa. "Ahora el mundo estará mirando a México, y eso nos da una ventana que no podemos desperdiciar", aseguró una integrante de Buscando a los Desaparecidos de Nuevo León.
El riesgo de la invisibilización
Pese a los esfuerzos, las madres buscadoras enfrentan obstáculos que van más allá de la indiferencia. En los últimos años, al menos 40 integrantes de estos colectivos han sido asesinadas en el país, según reportes de organizaciones como Amnistía Internacional. La violencia contra quienes exigen justicia ha llevado a muchas a operar en la clandestinidad, con protocolos de seguridad que incluyen cambios constantes de rutas y reuniones en lugares no públicos.
Ante este panorama, la pregunta que queda es si el Mundial 2026 logrará ser algo más que un evento deportivo para México. "No queremos que el mundo solo vea los goles. Queremos que vea las fosas, los expedientes olvidados y las madres que siguen buscando con sus propias manos", resumió una activista en un video difundido por Agencia Presentes. Mientras la cuenta regresiva para el torneo avanza, ellas siguen cavando, literal y simbólicamente, en busca de respuestas.
El próximo 11 de junio de 2026, cuando la pelota ruede en el Estadio Azteca, el país tendrá dos realidades paralelas: una, la del espectáculo global; la otra, la de un dolor que no se detiene con el pitido final.