Violencia homófoba en València: una veintena de agresores atacan a usuarios de zona de cruising
Testigos denuncian en redes una emboscada con palizas e insultos contra hombres en un espacio de encuentro LGTBI+ en València.
Una noche de terror en el Turia
València se despertó este miércoles con el eco de una nueva agresión colectiva contra el colectivo LGTBI+. Según informó Shangay, una veintena de hombres irrumpieron en una zona de cruising —espacio tradicional de encuentro entre hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres— para propinar palizas e insultos homófobos a los presentes. El ataque, que aún no ha sido confirmado por fuentes policiales, se habría producido en las inmediaciones del cauce del río Turia, un área conocida por su uso como punto de encuentro desde hace décadas.
Los testimonios recogidos por la publicación especializada describen una escena de violencia organizada. "Llegaron en grupo, como si supieran exactamente a qué venían", relató uno de los afectados en redes sociales. Las agresiones, según las mismas fuentes, incluyeron golpes con puños y objetos contundentes, además de gritos como "maricones" o "fuera de aquí". Hasta el momento, no se ha reportado ningún ingreso hospitalario, aunque varios usuarios denunciaron lesiones leves.
El cruising: entre la tradición y el estigma
El cruising —práctica consistente en buscar encuentros sexuales anónimos en espacios públicos— ha sido históricamente un refugio para hombres gays y bisexuales, especialmente en contextos donde la visibilidad LGTBI+ era (o sigue siendo) limitada. En València, el cauce del Turia ha funcionado como uno de estos puntos desde los años 80, aunque su uso ha disminuido con la proliferación de apps de citas. Sin embargo, para muchos, sigue siendo un espacio de libertad y comunidad.
La antropóloga María José Belbel, experta en sexualidades disidentes, explica que estos lugares "cumplen una función social más allá del sexo: son redes de apoyo en ciudades donde el colectivo aún enfrenta rechazo". No obstante, su carácter semiclandestino los convierte en blancos fáciles para agresores. "La falta de iluminación y la ausencia de vigilancia policial los hacen vulnerables", añade Belbel, quien recuerda que en 2022 se registraron al menos tres ataques similares en la misma zona.
Reacciones: indignación y llamados a la acción
Las redes sociales se llenaron de mensajes de solidaridad con las víctimas, pero también de críticas hacia las autoridades. El colectivo Lambda, histórico en la defensa de los derechos LGTBI+ en la Comunitat Valenciana, exigió en un comunicado "medidas urgentes para proteger estos espacios". "No podemos normalizar que cada verano se repitan estas agresiones", denunció su portavoz, Fani Boronat.
Por su parte, el Ayuntamiento de València, gobernado por Compromís, no se ha pronunciado aún sobre el incidente. Sin embargo, fuentes municipales confirmaron a este medio que se está evaluando aumentar la presencia policial en la zona durante las noches de verano, una medida que ya se implementó en 2023 tras una oleada de ataques similares.
- Contexto: En 2024, España registró un aumento del 13% en delitos de odio por orientación sexual, según datos del Ministerio del Interior.
- Dato clave: El 68% de las agresiones contra personas LGTBI+ en espacios públicos ocurren en zonas de ocio o encuentro, según un informe de la FELGTBI+.
"No es un caso aislado": el patrón de la violencia
Organizaciones como Observatorio contra la LGTBIfobia advierten que estos ataques responden a un patrón más amplio. "No son hechos puntuales, sino parte de una estrategia de intimidación", señala su coordinador, Rubén López. De hecho, en los últimos dos años, ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga han registrado emboscadas similares en zonas de cruising, siempre con el mismo modus operandi: grupos numerosos que actúan con impunidad.
Para López, el problema radica en la "falta de pedagogía". "Las administraciones invierten en campañas contra el odio, pero luego no protegen los espacios donde ese odio se materializa". Una queja que comparten las víctimas, quienes reclaman mayor visibilidad para estos crímenes. "Si esto hubiera pasado en una discoteca, saldría en todos los telediarios", lamentó uno de los agredidos en un hilo de Twitter.
¿Qué sigue para las víctimas?
Aunque las agresiones no han trascendido a la prensa generalista, las denuncias en redes podrían presionar a las autoridades para actuar. El colectivo Lambda ha anunciado que acompañará a las víctimas en la presentación de denuncias formales, un proceso que, según Boronat, suele ser "largo y revictimizante". "Muchos no denuncian por miedo a salir del armario o por desconfianza en la policía", explica.
Mientras tanto, en el cauce del Turia, la noche sigue siendo un territorio hostil. "Volveré", aseguró uno de los afectados en su perfil de Instagram. "No nos van a echar de donde siempre hemos estado".