Artistas queer españoles que están rompiendo en 2026
La Zowi, La Goony Chonga y Rigoberta Bandini lideran una escena que mezcla música, arte y activismo sin pedir permiso.
El escenario de la música electrónica en Valencia vibra con los graves de un tema de La Zowi mientras ella, micrófono en mano, escupe versos sobre libertad y rabia. No es 2024, ni siquiera un festival cualquiera: es la noche del 15 de marzo de 2026 en Mya, y la artista acaba de lanzar Fuego Negro, un EP que ha colado tres canciones en el top 20 de Spotify España en menos de una semana. "No pido permiso para existir", repite en el estribillo, y medio país parece corearlo con ella. La Zowi no es la única: en 2026, una nueva generación de artistas queer españoles está reventando las listas, los escenarios y hasta los algoritmos con propuestas que van del reggaetón disidente al flamenco cuir, pasando por el hyperpop más experimental.
De los márgenes al mainstream: nombres que suenan (y mucho)
Si en 2023 el fenómeno Rosalía abrió puertas —aunque luego las cerrara con polémicas sobre apropiación—, en 2026 son otros quienes las atraviesan sin pedir disculpas. Bad Gyal, aunque afincada en Barcelona, sigue siendo un referente, pero ahora comparte cartel con voces emergentes que no temen mezclar identidad queer, raíces locales y sonidos globales.
- La Goony Chonga: La artista canaria, de origen cubano, ha convertido su flow en un himno para la comunidad trans y no binaria. Su single Tranquila, con producción de el Guincho, ha sido banda sonora de las manifestaciones del Orgullo en Madrid y Barcelona este año. "No es solo música, es supervivencia", declaró en una entrevista para El Salto.
- Rigoberta Bandini: Aunque su salto a la fama llegó en 2022, en 2026 sigue reinventándose. Su último álbum, Postureo, incluye colaboraciones con Chica Sobresalto y La Bien Querida, fusionando indie pop con letras que hablan de poliamor, disforia y el derecho a equivocarse. "Quiero que la gente baile mientras llora", dijo en una sesión acústica en Radio 3.
- Yung Beef: El malagueño sigue siendo un enigma: un día rapea sobre su vida como padre soltero, al siguiente lanza un tema con Kaydy Cain donde habla abiertamente de su bisexualidad. Su mixtape El Niño que Perdió el Tren ha sido descrito como "el primer disco de trap queer en español que no suena a cliché".
Más allá de la música: arte queer que desafía formatos
El fenómeno no se limita a los escenarios. En Madrid, Dulceida —sí, la misma que revolucionó el mundo influencer— ha lanzado Casa Cuir, un espacio cultural en Lavapiés donde se programan talleres de escritura no binaria, performances de drag kings y proyecciones de cine LGTB+ independiente. "Queríamos un lugar donde la gente pudiera venir a ser, no a consumir", explica en la web del proyecto.
En Barcelona, Fito Conesa ha estrenado Cuerpos Elásticos, una exposición en La Capella que mezcla fotografía, vídeo y escultura para explorar la fluidez de género. "El arte queer no es un género, es una herramienta política", declaró durante la inauguración, rodeado de activistas y fans que agotaron las entradas en menos de 24 horas.
Y en Sevilla, Las Pijamas, un colectivo de artistas visuales y músicos, han convertido el barrio de Triana en su laboratorio. Sus murales —como el de la calle Pureza, donde retratan a Camarón con una bandera trans— se han vuelto virales, y sus fiestas, que mezclan sevillanas con techno, atraen a gente de toda España. "Aquí no hay etiquetas, solo ganas de vivir", dice Lola Pijamas, una de sus integrantes, mientras ajusta el volumen de los altavoces antes de una actuación.
¿Por qué ahora?
No es casualidad. La visibilidad queer en España ha crecido al ritmo de leyes como la Ley Trans de 2023, que reconoce la autodeterminación de género, o la reforma del Código Penal que incluye los delitos de odio por orientación sexual e identidad de género. Pero también hay un cambio generacional: los artistas de 2026 no piden permiso, exigen espacio.
Como dice La Zowi en Fuego Negro: "No somos el futuro, somos el presente". Y el presente suena a basslines distorsionados, a palmas flamencas sampleadas, a voces que se niegan a ser silenciadas. Si algo tienen en común estos artistas es que no hacen arte para la comunidad queer, sino desde ella. Y eso, en un país donde hasta hace poco lo "alternativo" era sinónimo de marginal, es revolucionario.
¿Quién falta en esta lista? ¿A qué artista queer español crees que deberíamos seguirle la pista en 2026? Cuéntanoslo en el chat de ElChatGay.net.


