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Pegasos queer en Madrid: el arte de Simmon Said viaja en Uber
Cultura

Pegasos queer en Madrid: el arte de Simmon Said viaja en Uber

Los coches de Uber en Madrid lucen el arte de Simmon Said, llevando visibilidad LGBT+ a las calles con pegasos y colores vibrantes.

Redacción ElChatGay5 min de lectura

Madrid se ha convertido en un museo rodante donde el arte queer ocupa las calles con alas de pegaso y colores que desafían lo ordinario. Desde principios de junio, los coches de Uber lucen las ilustraciones de Simmon Said, un artista cuya obra —vibrante, política y profundamente personal— transforma lo cotidiano en un lienzo de visibilidad LGBT+. Esta colaboración, que surgió como una apuesta por llevar el arte más allá de las pantallas, ha logrado algo poco común: convertir el tráfico madrileño en un espacio de celebración y reivindicación.

Said, cuyo nombre artístico evoca tanto lo onírico como lo activista, no es un recién llegado a la escena cultural queer. Con una trayectoria que comenzó en Instagram en 2018 y que hoy incluye murales en Barcelona, Berlín y Ciudad de México, su estilo —caracterizado por figuras híbridas, paletas eléctricas y cuerpos que escapan a las normas— ha resonado en una generación que busca representaciones más allá de lo binario. "No se trata solo de decorar, sino de ocupar espacios que históricamente nos han sido negados", explicó el artista en una reciente entrevista. Y vaya si lo está logrando: sus pegasos, unicornios y criaturas no conformes ahora viajan en los coches de una de las plataformas de movilidad más usadas del mundo, llevando su mensaje a cada rincón de la ciudad.

Del scroll a la calle: cuando el arte queer trasciende las redes

La alianza entre Simmon Said y Uber no es casual. En un contexto donde el arte LGBT+ sigue luchando por espacios en galerías tradicionales, las plataformas digitales —y ahora las colaboraciones con marcas— se han convertido en aliadas clave para creadores como él. "Las redes son efímeras; las calles, en cambio, obligan a mirar", señala Said. Esta intervención urbana, que no tiene fecha de finalización anunciada, forma parte de una estrategia más amplia de Uber para apoyar a artistas locales durante el Orgullo 2024, pero también refleja un cambio más profundo: el arte queer ya no se conforma con existir en los márgenes.

Lo que comenzó como un proyecto personal —Said compartía sus dibujos en Instagram como un acto de resistencia— se ha convertido en un fenómeno cultural con alcance global. Sus obras, que retratan cuerpos diversos, identidades no binarias y disidencias corporales, han sido reproducidas en ropa, accesorios, murales y hasta en portadas de revistas. Ahora, Madrid se suma a esta cartografía del arte inclusivo con una iniciativa que, según el artista, busca "teñir de belleza lo cotidiano, incluso lo hostil".

Pero, ¿dónde y cómo ver estos coches decorados? La campaña prioriza zonas céntricas y con alta afluencia de público, como:

  • Chueca, el barrio icónico de la comunidad LGBT+ madrileña.
  • Malasaña, epicentro de la cultura alternativa y el arte callejero.
  • Lavapiés, un barrio diverso donde conviven múltiples identidades.
  • Salamanca y Chamberí, zonas con gran tránsito de usuarios de Uber.

Los vehículos pueden identificarse fácilmente: llevan una etiqueta en la ventanilla trasera con el hashtag #UberSaid y, por supuesto, las llamativas ilustraciones del artista. Aunque la campaña no tiene fecha de cierre, se espera que se mantenga al menos hasta finales de verano, coincidiendo con las celebraciones del Orgullo en otras ciudades de España y Latinoamérica.

Pegasos, unicornios y la simbología de lo imposible

Para Said, cada trazo es una declaración política. Sus criaturas —mitad caballo, mitad ave, o cuerpos que desafían las categorías— no son simples elementos decorativos, sino símbolos de una realidad que muchas personas LGBT+ conocen bien: la de existir entre lo real y lo imposible. "Los pegasos son híbridos, como nosotros", explica el artista. "Viven en un limbo donde lo mágico y lo terrenal se mezclan, igual que nuestras identidades a menudo navegan entre lo que la sociedad espera y lo que realmente somos".

Esta simbología no es nueva en el arte queer, pero Said la lleva un paso más allá al combinarla con una estética que oscila entre lo kitsch y lo sublime. Sus ilustraciones, llenas de colores saturados y composiciones dinámicas, funcionan como un antídoto contra la monocromía de los discursos de odio. "La belleza también es resistencia", afirma. Y en un contexto donde los derechos LGBT+ enfrentan retrocesos en países como Hungría, Polonia o incluso en algunos estados de EE.UU., su obra adquiere un significado aún más urgente.

La recepción de la campaña ha sido mayoritariamente positiva, especialmente entre colectivos y activistas. "Es un gesto pequeño, pero necesario", comenta una portavoz de Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB). "Que una plataforma como Uber apueste por un artista queer envía un mensaje claro: nuestra cultura no es marginal, es parte del mainstream". Sin embargo, no todas las voces son de celebración. Algunos sectores critican lo que consideran una mercantilización de la disidencia, señalando que iniciativas como esta pueden diluir el mensaje político del arte en favor del consumo.

¿Arte queer: moda pasajera o revolución cultural?

El éxito de Simmon Said y de otros creadores LGBT+ en los últimos años plantea preguntas incómodas: ¿estamos ante una verdadera revolución cultural o ante una tendencia pasajera que las marcas explotan durante el Orgullo? Said no elude el debate: "El capitalismo rosa existe, pero también es una herramienta. Si mi trabajo puede hacer que alguien se sienta menos solo, bienvenido sea".

Lo cierto es que el arte queer ha ganado terreno en espacios donde antes era impensable. Según informes recientes de ILGA World y Stonewall, la representación LGBT+ en medios, publicidad y cultura ha mejorado en la última década, especialmente en Europa y América Latina. Sin embargo, el arte sigue siendo un territorio en disputa. "No basta con pintar arcoíris en junio", advierte Said. "Hay que cuestionar quién decide qué es bello, qué es normal y qué merece ser visto".

Mientras los pegasos de Said siguen surcando las calles de Madrid —y quién sabe si pronto llegarán a otras ciudades—, su obra nos recuerda algo fundamental: el arte no solo refleja la realidad, sino que también la transforma. En un mundo donde los discursos de odio parecen ganar fuerza, iniciativas como esta demuestran que la creatividad, la visibilidad y la resistencia pueden ir de la mano. O, en este caso, sobre cuatro ruedas.

¿Te has cruzado con alguno de estos coches decorados? ¿Qué opinas de la colaboración entre marcas y artistas queer? Únete al chat de ElChatGay.net y cuéntanos tu experiencia. En nuestra comunidad, celebramos el arte, la diversidad y las voces que, como la de Simmon Said, nos recuerdan que otro mundo es posible —y que puede empezar con un simple trazo de color.

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