Videoarte queer latinoamericano: 5 artistas que debes conocer
Descubre el videoarte queer latinoamericano: obras que desafían normas, visibilizan disidencias y celebran la diversidad.
La pantalla parpadea en la oscuridad de una sala pequeña en Buenos Aires. Una figura con peluca rosa y maquillaje corrido se graba llorando mientras repite: *"No soy un monstruo, soy una persona"*. El video, titulado *Monstrua* (2018), es obra de la artista argentina Fabiola Torres-Alzaga. No es cine, ni performance en vivo, ni contenido para redes: es videoarte queer, un territorio donde lo íntimo se vuelve político y lo político se desarma con ironía, dolor o furia. En América Latina, este formato ha sido históricamente un refugio para voces disidentes que no encajaban en los cánones del arte tradicional ni en los guiones de la televisión comercial.
Desde los años 90, artistas de la región han usado cámaras domésticas, VHS y, más recientemente, smartphones para documentar identidades en resistencia, cuerpos no normativos y deseos que el Estado, la familia o los algoritmos prefieren ignorar. Hoy, plataformas como Vimeo, Instagram y festivales especializados —como el Festival Mix Brasil o el LesGaiCineMad— han ampliado su visibilidad, pero muchas obras siguen siendo joyas ocultas, circulando en circuitos underground o en archivos de centros culturales independientes.
El videoarte queer como acto de resistencia
El videoarte queer latinoamericano no solo cuestiona las fronteras del género, sino también las geográficas, las sociales y las que impone el binarismo. Es un lenguaje que mezcla lo documental con lo poético, lo personal con lo colectivo, y que a menudo surge de la urgencia de contar historias que la historia oficial ha borrado. Como señala la investigadora mexicana Sol Henaro, *"el videoarte en la región ha sido una herramienta para visibilizar lo que el poder intenta invisibilizar: cuerpos, deseos y memorias disidentes"*.
En un contexto donde las redes sociales priorizan lo viral y lo superficial, estas obras ofrecen algo distinto: lentitud, ambigüedad y complejidad. No son contenidos para consumir y olvidar, sino piezas que exigen ser vistas con atención, como un poema o una canción que se clava en la memoria. Además, funcionan como archivos de resistencias que la academia y los museos han ignorado. ¿Cómo vivían las personas trans en la Bogotá de los 80? ¿Qué significaba ser lesbiana en la Cuba de los 90? El videoarte no da respuestas definitivas, pero plantea preguntas incómodas y necesarias.
Artistas que desafían el canon (y cómo ver su trabajo)
Estas son algunas de las creadoras y creadores que han convertido la pantalla en un campo de batalla estético, usando el videoarte para cuestionar normas, visibilizar violencias y celebrar la diversidad:
- Ximena Cuevas (México): Pionera del videoarte en la región, Cuevas lleva décadas desmontando los mitos de la identidad mexicana. En *Corazón sangrante* (1993), mezcla imágenes de telenovelas con su voz en off para cuestionar cómo los medios construyen la feminidad. Su obra es un collage de referencias pop con un filo crítico que sigue vigente. *"No hago arte político"*, ha dicho, *"hago arte desde mi vida, que es política por defecto"*. Hoy, parte de su trabajo puede verse en el archivo del Museo Universitario del Chopo en Ciudad de México.
- Nicolás Rupcich (Chile): Artista transmasculino cuyo trabajo explora la violencia institucional contra las personas trans. En *El cuerpo del delito* (2016), usa su propio cuerpo para denunciar cómo los protocolos médicos convierten la transición en un proceso burocrático y humillante. Filmado en un hospital público, el video es crudo y necesario, sin edulcorantes. Rupcich también ha participado en festivales como FIDOCS (Festival Internacional de Documentales de Santiago) y su obra circula en plataformas como Vimeo.
- Colectivo Costuras Urbanas (Perú): Grupo integrado por artistas no binaries y mujeres que usan el video para visibilizar violencias cotidianas en Lima. En *Lavanderas* (2019), retratan a trabajadoras domésticas que lavan ropa en ríos contaminados, mientras una voz en off recita leyes laborales que nunca se cumplen. La obra mezcla documental y ficción, conectando lo personal con lo colectivo. El colectivo ha proyectado sus videos en espacios como La Casa Ida y en festivales de arte contemporáneo.
- Virginia de Medeiros (Brasil): Su obra *Fábula del niño que se convirtió en niño* (2017) explora la infancia trans a través de testimonios y animación. De Medeiros, una de las artistas queer más reconocidas de Brasil, ha expuesto en la Bienal de São Paulo y en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro. Su enfoque combina lo íntimo con lo político, usando el video como *"un arma para quienes no tenemos voz en los museos ni en los libros de texto"*.
- Leandro Nuñez (Argentina): Artista no binario cuyo trabajo reciente, como *Cuerpxs en tránsito* (2022), aborda la fluidez de género a través de performances filmadas en espacios públicos. Nuñez usa el humor y la ironía para cuestionar las normas de género, y sus videos han sido proyectados en el Festival Asterisco de Buenos Aires y en Instagram, donde acumula miles de reproducciones.
Dónde ver (y apoyar) este arte
El acceso al videoarte queer latinoamericano sigue siendo limitado, pero cada vez hay más espacios y plataformas que lo difunden. Estos son algunos lugares donde puedes explorarlo:
- Festivales especializados:
- Festival Internacional de Cine LGBT+ de Madrid (LesGaiCineMad): Incluye una sección dedicada al videoarte y el cine experimental.
- Festival Mix Brasil: Uno de los más antiguos de la región, con enfoque en diversidad sexual y de género.
- FIDOCS (Chile): Festival de documentales que ha incluido obras de videoarte queer.
- Festival Asterisco (Argentina): Plataforma clave para artistas LGBT+ emergentes.
- Plataformas digitales:
- Vimeo: Muchos artistas suben sus obras completas o fragmentos. Busca hashtags como #VideoarteQueer o #ArteDisidente.
- Instagram: Cuentas como @artequeer.lat y @videodisidente comparten obras y noticias.
- Artsy y Cargo: Plataformas que alojan portafolios de artistas contemporáneos.
- Archivos y museos:
- Museo del Chopo (México): Tiene un archivo de videoarte con obras de Ximena Cuevas y otros creadores.
- Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA): Ha exhibido videoarte queer en exposiciones temporales.
- Centro Cultural de España en Lima: Ha organizado ciclos de videoarte disidente.
- Redes y colectivos:
- Grupos de WhatsApp y Telegram dedicados al arte queer latinoamericano, donde se comparten enlaces y proyecciones.
- Colectivos como Costuras Urbanas (Perú) o La Fulana (Argentina), que organizan proyecciones y talleres.
El videoarte queer no es solo para "entendides". Es para quien sienta que las historias que le han contado nunca le han incluido. Es para quien busque espejos donde verse reflejade, aunque sea en una pantalla pequeña y con mala conexión. Y es, sobre todo, para quienes creen que el arte puede ser un acto de rebeldía, de sanación o de simple existencia.
¿Conocías a alguna de estas artistas? ¿Qué obra de videoarte queer te ha impactado? Si tienes recomendaciones o quieres seguir la conversación, únete a nuestro chat comunitario en ElChatGay.net, donde compartimos novedades, debates y recursos sobre cultura LGBT+ en español. ¡Te esperamos!