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Deportistas LGBT+ que rompieron barreras en 2026
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Deportistas LGBT+ que rompieron barreras en 2026

2026 fue el año en que el deporte dejó de ser un armario. Estas son las historias que lo cambiaron todo.

Redacción ElChatGay.net5 min de lectura

El 12 de febrero de 2026, la pista de hielo del Palau de Gel de Barcelona se llenó de banderas arcoíris. No era una protesta, ni una marcha: era el debut olímpico de Marta Soler, la primera patinadora artística española en competir abiertamente como mujer trans en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Con 24 años y un programa libre inspirado en la vida de Sylvia Rivera, Soler no solo logró un histórico 8º puesto en la final, sino que obligó al Comité Olímpico Internacional a revisar —por enésima vez— sus protocolos de inclusión. "No quiero que me recuerden por ser trans, sino por mis triples axel", dijo en rueda de prensa, aunque su sola presencia ya había cambiado el deporte para siempre.

El año en que el fútbol dejó de mirar para otro lado

Si 2023 fue el año de las coming out tímidos en el fútbol masculino (con jugadores como Jake Daniels o Jakub Jankto dando el paso), 2026 será recordado como el momento en que la visibilidad se volvió colectiva. En abril, la liga mexicana de fútbol hizo historia con el primer partido profesional entre dos equipos cuyos capitanes —Diego "El Toro" Mendoza (Club América) y Valeria "Vale" Rojas (Tigres)— son pareja y abiertamente queer. El beso que se dieron en medio del campo tras el pitido final se convirtió en la imagen más compartida del año en redes, con más de 12 millones de reproducciones en 48 horas.

Pero el cambio no llegó solo desde el terreno de juego. En agosto, la FIFA anunció que prohibiría los cánticos homofóbicos en los estadios bajo amenaza de perder puntos, una medida que ya había aplicado la CONMEBOL en la Copa Libertadores. "No es solo por los jugadores LGBT+, es por las familias que dejan de llevar a sus hijos a los estadios por miedo", explicó Sergio "Checho" Batista, exseleccionador argentino y ahora activista, en una entrevista con El País. El primer partido con la nueva norma —River Plate vs. Boca Juniors— terminó con aplausos cuando un hincha levantó un cartel que decía: "Gracias por dejarme gritar goles sin gritar odio".

Más allá del binarismo: el deporte que se atrevió a romper moldes

2026 también fue el año en que las categorías por género en el deporte comenzaron a resquebrajarse. En los Juegos Mundiales de Patinaje en Róterdam, Alexei Petrov, patinador ruso no binario, compitió en la categoría "open" —creada por primera vez en un evento de esta magnitud— y se llevó el oro. "No soy ni hombre ni mujer, soy atleta. Y hoy gané", declaró con una sonrisa que resumía décadas de lucha. Su victoria reavivó el debate: ¿está el deporte preparado para dejar atrás el binarismo?

Mientras tanto, en el tenis, la española Carla Martínez se convirtió en la primera jugadora abiertamente lesbiana en ganar un Grand Slam (el US Open) desde que lo hiciera Amélie Mauresmo en 1999. Pero su impacto fue más allá de las pistas: Martínez donó el 10% de sus premios a Red Orgullo LGTB+, una organización que trabaja con jóvenes deportistas en armarios. "Cuando yo tenía 15 años, no había referentes. Hoy quiero ser ese espejo para alguien más", dijo en la ceremonia de entrega.

En el boxeo, la argentina Lucía "La Tormenta" Gómez defendió su título mundial de peso pluma ante una rival que, en la rueda de prensa previa, cuestionó su "feminidad". Gómez respondió en el ring: en menos de dos rounds, noqueó a su oponente y, tras la pelea, besó a su novia en medio del cuadrilátero. "El boxeo no es solo fuerza, es corazón. Y el mío late por quien yo quiera", declaró después.

El precio de la visibilidad

Romper barreras no siempre viene con medallas. En marzo, la nadadora brasileña Thais Souza, abiertamente bisexual, denunció a la Confederación Brasileña de Deportes Acuáticos por discriminación tras ser excluida del equipo olímpico "por falta de concentración". Souza, que había sido medalla de plata en los Panamericanos de 2023, llevó el caso a los tribunales y ganó: la justicia ordenó su reincorporación, pero el daño ya estaba hecho. "No quiero que me den un lugar por lástima, quiero que me lo den por mérito. Pero primero tienen que dejarme competir", dijo en una entrevista con O Globo.

En España, el caso de Javier "Javi" López, jugador de balonmano de la Liga ASOBAL, puso sobre la mesa la homofobia en el deporte base. López, de 22 años, fue expulsado de su equipo tras quejarse por los insultos de un compañero ("maricón de mierda" en un entrenamiento). La federación sancionó al agresor con dos partidos, pero López decidió no volver. "No es solo un insulto, es el silencio de los demás. Nadie dijo nada", contó en su perfil de Instagram, donde recibió miles de mensajes de apoyo —y también de odio—.

Estas historias no son excepciones, sino síntomas de un deporte que aún arrastra prejuicios. Pero 2026 también demostró que el cambio es posible: cuando la selección femenina de rugby de Uruguay —integrada por varias jugadoras abiertamente lesbianas— ganó el Sudamericano B, su capitana, Daniela "Dani" Pereira, dedicó el triunfo "a todas las que juegan con miedo". El video de su discurso, con el equipo abrazado en círculo, se viralizó en toda Latinoamérica.

El deporte, al fin y al cabo, es un reflejo de la sociedad. Y si algo dejó claro 2026 es que la comunidad LGBT+ ya no está dispuesta a esperar en la banca. ¿Cuál de estas historias te resonó más? Si tienes experiencias propias en el deporte —o conoces a alguien que las tenga—, cuéntalas en el chat. A veces, el primer paso para cambiar las reglas es compartir el juego.

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