El rugby gay: cómo el deporte más duro del mundo se convirtió en referente de inclusión
La International Gay Rugby Association tiene equipos en 30 países. El rugby queer es hoy uno de los deportes más inclusivos para personas LGBT+ y trans.
El rugby tiene fama de ser uno de los deportes más físicos y, históricamente, de cultura más masculinista del mundo del deporte. Por eso sorprende a muchos descubrir que tiene una de las comunidades queer más desarrolladas y organizadas del deporte amateur: la International Gay Rugby Association (IGRA) agrupa decenas de equipos en más de 30 países, con competiciones regionales y mundiales propias.
El primer equipo de rugby gay del mundo se fundó en San Francisco en 1992: los San Francisco Fog. La iniciativa llegó a España con el Stonewall Madrid RFC, que lleva años siendo uno de los equipos queer más activos del país, con participación en torneos internacionales y un ambiente que mezcla competición real con cultura comunitaria. Otros equipos notables en el mundo hispanohablante: Buenos Aires Buffalos (Argentina) y varios equipos en ciudades mexicanas.
Una de las características que hacen especial al rugby queer es su política de inclusión trans. Muchos equipos afiliados a la IGRA tienen políticas específicamente inclusivas para jugadores trans, no binarios y de género no conforme, adaptando las divisiones de juego para garantizar que todo el mundo puede participar. Esto contrasta con el debate complejo que tienen las federaciones de rugby convencionales sobre la participación de personas trans en competición.
Los King's Cup y los IGRA World Cup son los torneos internacionales de referencia. El ambiente que describe quien ha participado en ellos es consistente: es deporte en serio, pero con la conciencia de que la comunidad importa tanto como el marcador. Para quienes busquen un equipo en su ciudad, la web de la IGRA (igra.com) tiene directorio de clubes por país.