Décima Marcha contra la violencia hacia la comunidad trans exige reparaciones al gobierno de Milei
El 28 de junio, activistas trans y no binaries conmemoraron la décima edición de la marcha antirracista, reclamando el fin de las agresiones y una reparación integral al Estado.
Buenos Aires, 29 de junio de 2026 – La décima Marcha Plurinacional Antirracista “Basta de Travesticidios, Transfemicidios y Transhomicidios” congregó a cientos de activistas travestis, trans y personas no binarias en el Día Internacional del Orgullo, con la exigencia clara de que el gobierno de Javier Milei garantice el fin de las violencias y una reparación integral.
Origen de la convocatoria y su evolución
El llamado a la marcha se gestó a partir de una serie de incidentes que, durante la última década, han cobrado la vida de personas trans y han generado un clima de inseguridad en la comunidad. Según informó Agencia Presentes, la edición de este año marcó el décimo aniversario de la iniciativa, que surgió en 2016 como una respuesta directa a los primeros casos de “travesticidios” registrados en la prensa nacional.
Los organizadores subrayaron que la marcha no solo recuerda a las víctimas, sino que también sirve de plataforma para visibilizar la falta de políticas públicas que atiendan la violencia estructural contra la población trans.
Principales demandas presentadas
Durante la concentración, los portavoces de los colectivos presentaron una lista de requerimientos que, según la agencia, incluyó los siguientes puntos:
- Fin inmediato de todas las formas de violencia dirigidas a personas travestis, trans y no binarias.
- Implementación de un programa de reparación integral que contemple atención psicológica, asistencia jurídica y apoyo económico a las familias afectadas.
- Creación de una base de datos oficial que registre los casos de “travesticidios”, “transfemicidios” y “transhomicidios”, con el objetivo de generar estadísticas fiables para la formulación de políticas.
- Capacitación obligatoria para funcionarios de seguridad y justicia en materia de derechos LGBTIQ+.
En el cierre del acto, los manifestantes dirigieron un mensaje al presidente Milei: “No somos peligrosas, estamos en peligro”, una frase que sintetiza la percepción de vulnerabilidad que la comunidad siente frente a la falta de protección estatal.
Respuesta del gobierno y perspectivas a futuro
Hasta el momento, la administración no ha emitido un comunicado oficial que responda a las exigencias planteadas. La falta de pronunciamiento ha sido señalada por varios observatorios de derechos humanos como una señal de desinterés, lo que alimenta la frustración entre los activistas.
Sin embargo, algunos diputados opositores anunciaron que presentarán una iniciativa de ley que busque reconocer y sancionar los “travesticidios” como delito específico. Según la información proporcionada por la agencia, esa propuesta aún está en fase de discusión y requerirá el aval del Congreso para entrar en vigor.
Impacto en la agenda pública
La marcha, que contó con la participación de organizaciones locales y de la diáspora, ha logrado colocar nuevamente en los medios el tema de la violencia contra la población trans. Analistas de derechos humanos afirman que la visibilidad generada por la protesta podría presionar a las autoridades para que adopten medidas concretas antes de que se convierta en un tema electoral de mayor relevancia.
En palabras de una activista presente en la marcha, “el hecho de que la sociedad civil se una y exija respuestas es la única forma de romper el silencio que ha permitido que estas violencias continúen”. La declaración, recogida por Agencia Presentes, refleja la determinación de los movimientos a seguir luchando por la seguridad y los derechos de las personas trans.
Conclusión
El décimo aniversario de la marcha “Basta de Travesticidios, Transfemicidios y Transhomicidios” reafirma la urgencia de una política pública integral que responda a la violencia estructural contra la comunidad LGBTIQ+. Mientras el gobierno de Milei evalúa su postura, la consigna “No somos peligrosas, estamos en peligro” seguirá resonando en las calles y en los debates legislativos, marcando el pulso de una lucha que no muestra signos de retroceso.
