ITS en parejas lésbicas: lo que necesitas saber
El sexo entre mujeres también tiene riesgos de ITS. Te contamos qué infecciones son comunes y cómo protegerte sin tabúes.
El bar *La Sal* en el Raval de Barcelona huele a cerveza barata y a perfume de supermercado. Es jueves por la noche, y en la mesa del fondo, dos chicas se besan entre risas mientras una tercera les explica, con la boca llena de patatas bravas, que "el sexo entre mujeres no tiene riesgos". La escena se repite en mil versiones: en un after de Buenos Aires, en un piso compartido de Ciudad de México, en un chat de Grindr donde alguien pregunta si "las lesbianas también se cuidan". Spoiler: sí, claro que sí. Pero el mito persiste como un chicle pegado bajo la mesa.
El silencio que enferma
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) en parejas de mujeres no son un tema nuevo, pero sí uno del que se habla poco. Tanto que, en 2023, un estudio publicado en *Sexually Transmitted Infections* encontró que las mujeres que tienen sexo con mujeres (MSM, por sus siglas en inglés) reportaban menos uso de protección que las parejas heterosexuales. No porque no la necesiten, sino porque muchas ni siquiera saben que existe.
El problema no es la falta de información en abstracto, sino la ausencia de campañas dirigidas. Mientras los preservativos masculinos inundan farmacias y centros de salud, los métodos de barrera para sexo entre mujeres brillan por su invisibilidad. ¿Dónde están los folletos sobre cómo usar un dique dental? ¿Por qué nadie explica que el herpes genital o el VPH pueden transmitirse con un simple roce de fluidos?
La ginecóloga Ana Martínez, que atiende en un centro de salud sexual en Madrid, lo resume así: "Muchas pacientes llegan con infecciones que podrían haberse evitado. No es que no quieran protegerse, es que nadie les ha dicho cómo".
Las ITS no entienden de orientaciones
La lista de infecciones que pueden transmitirse entre mujeres es más larga de lo que parece. Estas son algunas de las más comunes:
- VPH (Virus del Papiloma Humano): Se contagia por contacto piel con piel, incluso sin penetración. Puede causar verrugas genitales o, en algunos casos, cáncer de cuello uterino.
- Herpes genital: Transmisible por besos, sexo oral o contacto con lesiones. El virus puede permanecer latente y reactivarse en momentos de estrés.
- Clamidia y gonorrea: Aunque son menos frecuentes que en relaciones con penetración, pueden transmitirse por contacto con fluidos vaginales o juguetes sexuales compartidos.
- Tricomoniasis: Una infección parasitaria que se propaga por fluidos y puede causar picor e irritación.
- VIH: El riesgo es bajo, pero no inexistente. Se ha documentado transmisión por contacto de fluidos durante el sexo oral o el uso compartido de juguetes sin protección.
La clave está en entender que el riesgo no depende de con quién te acuestes, sino de cómo lo hagas. Una pareja monógama puede estar expuesta si una de las dos ha tenido relaciones anteriores sin protección. Y sí, los juguetes sexuales también cuentan: compartir un vibrador sin lavarlo o sin usar un condón nuevo es como compartir un cepillo de dientes.
Protección: más allá del "no pasa nada"
La buena noticia es que protegerse no es complicado. La mala es que requiere romper con la idea de que el sexo entre mujeres es "seguro por defecto". Estas son algunas opciones:
- Diques dentales: Láminas de látex o poliuretano que se colocan sobre la vulva o el ano durante el sexo oral. Se pueden comprar en farmacias o hacer en casa cortando un preservativo masculino. Eso sí, hay que usarlos bien: nada de darles la vuelta y reutilizarlos.
- Guantes de látex: Útiles para el sexo con los dedos, especialmente si hay cortes o heridas en las manos.
- Preservativos en juguetes: Si compartes un vibrador o dildo, cámbiale el condón cada vez que lo uses en una persona diferente (o en una zona diferente del cuerpo).
- Lubricantes con base de agua: Los de silicona pueden dañar el látex de los preservativos o diques, reduciendo su eficacia.
- Pruebas regulares: Si tienes varias parejas, hazte chequeos cada 6 o 12 meses. Muchas ITS no dan síntomas al principio, pero pueden tratarse si se detectan a tiempo.
También está la profilaxis preexposición (PrEP) para el VIH, aunque su uso en mujeres que tienen sexo con mujeres aún es minoritario. En España, por ejemplo, solo el 2% de las personas que toman PrEP son mujeres cis, según datos del Ministerio de Sanidad. En Latinoamérica, la cifra es aún más baja.
Pero el mayor obstáculo no son los métodos, sino la conversación. Hablar de protección con tu pareja no debería ser incómodo. Si lo es, quizá sea señal de que hay que replantearse cómo se maneja la confianza. ¿Acordar monogamia elimina el riesgo? Solo si ambas han dado negativo en todas las ITS y no hay contacto con otras personas. ¿El "eyacular fuera" funciona? Para embarazos, sí; para infecciones, no.
En el fondo, el problema no es médico, sino cultural. Durante décadas, la sexualidad lésbica ha sido invisibilizada o fetichizada, pero rara vez tratada con seriedad. Cuando una chica le dice a su médico que tiene sexo con mujeres, es común que le respondan con un "entonces no necesitas anticonceptivos" y poco más. Como si el placer y la salud fueran cuestiones exclusivas de los hombres.
Así que la próxima vez que alguien diga que "entre mujeres no hay riesgos", invítale a pasar por un centro de salud sexual. O a leer este artículo. O, mejor aún, a hablar del tema sin tabúes. Porque cuidarse no es desconfiar: es quererse lo suficiente como para no dejar que un mito arruine una noche —o una vida—.
¿Tú cómo lo ves? ¿Has tenido experiencias incómodas al hablar de ITS con tus parejas? Cuéntalo en el chat de ElChatGay.net y rompamos el silencio entre todas.

