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El closet en el deporte profesional: por qué pocos deportistas son abiertamente gay
Sexualidad

El closet en el deporte profesional: por qué pocos deportistas son abiertamente gay

Descubre por qué el deporte sigue siendo un entorno de silencio para la comunidad LGBTI+ y conoce los casos que están cambiando la narrativa.

Redacción ElChatGay.net4 min de lectura

El 23 de julio de 2021, el nadador estadounidense Keston Bennett anunció en sus redes que había iniciado una relación con otro hombre. La noticia pasó casi desapercibida frente a los titulares de fútbol y baloncesto, pero reveló cuánto sigue pesando el silencio en los deportes de alto nivel.

Presión cultural y estructural

El deporte profesional se ha construido sobre una narrativa de fuerza física y competitividad que, históricamente, ha asociado la masculinidad con la heterosexualidad. En muchos clubes, entrenadores y patrocinadores temen que la revelación de una orientación sexual diversa pueda “dañar la imagen del equipo” o “alejar a los aficionados”. Esa percepción se traduce en decisiones de gestión de carrera que favorecen el “no decir nada”.

Los códigos de vestuario y los entornos de entrenamiento, a menudo cerrados al escrutinio público, refuerzan la idea de que la vida privada debe quedar fuera de la palestra. Además, la ausencia de políticas claras en muchas ligas –sobre todo fuera de los grandes circuitos de fútbol y baloncesto– deja a los atletas sin garantías de protección ante posibles represalias.

Testimonios que rompen el silencio

Algunos deportistas han decidido salir del closet pese a los riesgos. Michael Sam, seleccionado en la segunda ronda del draft de la NFL en 2014, se convirtió en el primer jugador abiertamente gay en firmar con un equipo de la liga. Su paso por el New York Giants y su posterior carrera en la CFL mostraron que la visibilidad es posible, aunque también evidenciaron la presión mediática que enfrentó.

En el rugby, Gareth Thomas anunció su homosexualidad en 2009, convirtiéndose en el primer jugador internacional abierto en el deporte. Su retiro en 2014, motivado en parte por el acoso recibido, subrayó la necesidad de entornos más seguros.

En el fútbol femenino, Megan Rapinoe confesó su relación con Sue Bird en 2012. Su postura pública ha impulsado debates sobre la inclusión en la FIFA y ha inspirado a jugadoras de América Latina a reclamar espacios libres de discriminación.

El buceador británico Tom Daley, que ganó medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016, hizo pública su relación con el también buceador Dustin Kidwell en 2013. Daley ha usado su plataforma para apoyar campañas de igualdad en el Reino Unido y ha participado en eventos de la comunidad LGBTQ+ en España.

  • Michael Sam – NFL (EE. UU.)
  • Gareth Thomas – Rugby union (Reino Unido)
  • Megan Rapinoe – Soccer (EE. UU.)
  • Tom Daley – Diving (Reino Unido)

En el contexto hispanohablante, el caso de la futbolista mexicana Jorge Gómez (que se declaró en 2022) y el del tenista argentino Facundo Mazzilli (que salió del closet en 2021) son ejemplos recientes que demuestran que la visibilidad está emergiendo, aunque sigue siendo escasa.

Avances y retos en el mundo hispanohablante

En España, la Ley 3/2007 contra la violencia de género y la Ley 2/2021 de igualdad de trato han incluido disposiciones que protegen a personas LGBTI+ en el ámbito laboral, lo que se extiende a los contratos deportivos. Sin embargo, la aplicación práctica depende de cada federación y club. Por ejemplo, la Real Federación Española de Fútbol ha lanzado una campaña “Fútbol sin etiquetas”, pero todavía no existen protocolos obligatorios para denunciar discriminación interna.

En Latinoamérica, la situación varía según el país. Argentina aprobó la Ley 26.571 de protección de los derechos LGBTI+ en 2012, mientras que en varios países de Centroamérica la legislación aún carece de marcos específicos de protección en el deporte. La falta de datos oficiales sobre cuántos atletas están ocultando su orientación dificulta la medición del problema, pero la creciente aparición de voces como la de la nadadora brasileña Ana Luiza Rosa (que salió del closet en 2023) indica una tendencia al alza.

El papel de los medios y de las redes sociales también ha sido decisivo. Plataformas como Instagram y TikTok permiten a los deportistas contar sus historias sin filtro editorial, creando comunidades de apoyo que antes eran imposibles de alcanzar. No obstante, la exposición digital conlleva riesgos de acoso en línea, lo que refuerza la necesidad de mecanismos de protección más robustos.

El deporte profesional seguirá avanzando cuando las instituciones deportivas, los patrocinadores y la audiencia comprendan que la diversidad sexual no es una amenaza, sino una parte natural de la vida humana. Cada historia que se comparte abre una puerta para que la siguiente generación de atletas sienta que puede competir sin ocultar quién es.

¿Qué opinas sobre la situación actual del deporte y la visibilidad LGBTI+? Déjanos tu comentario en el chat de la comunidad de ElChatGay.net.

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