La asexualidad hoy: entender ser ace y sus variantes en la actualidad
Descubre qué es la asexualidad, sus variantes y los mitos más comunes, con recursos y retos actuales para la comunidad ace.
El bar estaba lleno de risas y conversaciones cruzadas, pero Clara se quedó mirando su refresco con una sonrisa que no llegaba a los ojos. «¿Y tú? ¿No sales con nadie?», le preguntó su amiga por tercera vez esa noche. Clara respiró hondo. «No es que no quiera, es que no me pasa. No siento atracción sexual, así de simple». El breve silencio que siguió fue suficiente para que Clara supiera que, una vez más, tendría que explicar lo que significa ser asexual.
La asexualidad —o ser ace— sigue siendo una de las orientaciones menos comprendidas, incluso dentro de la propia comunidad LGBT+. No se trata de falta de libido ni de un trastorno; es la ausencia de atracción sexual hacia otras personas. En los últimos años la visibilidad ha crecido, gracias a iniciativas comunitarias, a la aparición de personajes asexuales en series como Sex Education (temporada 4) y a la discusión pública en foros de salud mental y derechos humanos.
¿Qué es la asexualidad y sus variantes?
Ser asexual no equivale a vivir sin deseo afectivo. Muchas personas ace experimentan atracción romántica, estética o emocional, pero no sienten la necesidad de expresar esas conexiones en el plano sexual. Dentro del espectro asexual se reconocen varias identidades que describen matices diferentes:
- Arrománticas: no buscan relaciones románticas, aunque pueden disfrutar de amistades profundas o de una conexión emocional intensa.
- Aroace: combinan la falta de atracción romántica y sexual.
- Demisexual: solo sienten atracción sexual después de establecer un vínculo emocional fuerte.
- Graysexual (o grisexual): experimentan atracción sexual de forma ocasional o bajo circunstancias muy específicas.
El punto en común es la ausencia —total o parcial— de atracción sexual. Esta falta de atracción no implica rechazo al sexo; algunas personas ace eligen tener relaciones sexuales por placer, por cercanía con su pareja o por curiosidad, mientras que otras prefieren evitarlas por completo. Ninguna forma es «más asexual» que otra; la diversidad de experiencias legitima cada identidad.
Mitos y realidades que rodean a la comunidad ace
Los errores más frecuentes siguen siendo bastante dañinos:
- Confundir asexualidad con abstinencia. Quien decide no tener relaciones sexuales por motivos religiosos, de salud o personales no es automáticamente asexual. La asexualidad es una orientación, no una elección consciente.
- Creer que la asexualidad es sinónimo de trauma o depresión. Aunque algunas personas descubren su orientación después de pasar por experiencias difíciles, la asexualidad en sí misma no es un síntoma de problemas de salud mental ni hormonales.
- Pensar que las personas asexuales no pueden amar. El amor romántico, la intimidad emocional y el afecto no dependen del deseo sexual. Muchas personas ace construyen relaciones monógamas, poliamorosas o sin pareja, basadas en la confianza y el apoyo mutuo.
Frases como «¿Seguro que no te falta probar con alguien?», «Es que no has encontrado a la persona adecuada» o «Eso es porque eres muy joven» siguen circulando y refuerzan la idea errónea de que la sexualidad es obligatoria para ser feliz. En lugar de intentar «arreglar» a la persona, la comunidad debería enfocarse en respetar su identidad tal como es.
Visibilidad y retos actuales
En los últimos años la bandera asexual —negra, gris, blanca y morada— ha ganado presencia en marchas del Orgullo en España, México y Argentina. Sin embargo, la representación en medios y políticas públicas sigue siendo limitada. En 2023, la organización española Trans* y Diversidad incluyó la asexualidad en su guía de buenas prácticas para centros de salud, un paso importante pero aún insuficiente.
Los desafíos más urgentes incluyen:
- Salud. Algunos profesionales siguen patologizando la asexualidad, lo que dificulta el acceso a una atención respetuosa y libre de prejuicios. Guías internacionales publicadas en 2022 recomiendan tratar la asexualidad como una orientación, no como un trastorno.
- Relaciones de pareja. La presión para «ceder» con el tiempo persiste, y muchas parejas no saben cómo negociar la intimidad cuando uno de los miembros es asexual. La comunicación abierta y la búsqueda de acuerdos consensuados son claves.
- Espacios LGBT+. En ocasiones se cuestiona la pertenencia de las personas asexuales a la sigla, lo que genera exclusión dentro de la propia comunidad que debería ser inclusiva.
Recursos y apoyo para personas asexuales
Organizaciones como el Asexual Visibility and Education Network (AVEN) siguen siendo la referencia global, ofreciendo foros, guías y material educativo. En América Latina, colectivos como Ace México, Ace Argentina y Ace España organizan talleres presenciales y en línea, así como campañas de sensibilización dirigidas a profesionales de la salud.
Si buscas información fiable, puedes consultar la guía «Asexualidad y salud» publicada por la Organización Mundial de la Salud en 2023, que desmitifica la condición y propone protocolos de atención inclusiva. Asimismo, muchas universidades ofrecen grupos de apoyo en sus centros de diversidad, donde es posible compartir experiencias sin miedo al estigma.
Clara terminó su refresco y miró a su amiga. «No es que no quiera amar, es que amo de otra manera». La respuesta no era perfecta, pero sí honesta. Y quizá, solo quizá, esa noche su amiga comprendió que la diversidad no se trata de encajar en un molde, sino de vivir sin que nadie obligue a romperlo.
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