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La asexualidad existe: lo que significa ser ace o aromático
Sexualidad

La asexualidad existe: lo que significa ser ace o aromático

Ser asexual no es falta de deseo ni un trastorno: es una orientación válida dentro del espectro LGBT+. Desmontamos mitos.

Redacción ElChatGay.net4 min de lectura

El bar estaba lleno de risas y conversaciones cruzadas, pero Clara se quedó mirando su refresco con una sonrisa que no llegaba a los ojos. "¿Y tú? ¿No sales con nadie?", le preguntó su amiga por tercera vez esa noche. Clara respiró hondo. "No es que no quiera, es que no me pasa. No siento atracción sexual, así de simple". El silencio que siguió duró solo un segundo, pero fue suficiente para que Clara supiera que, otra vez, tendría que explicar lo que significa ser asexual.

La asexualidad —o ser *ace*— sigue siendo una de las orientaciones menos comprendidas, incluso dentro de la propia comunidad LGBT+. No es falta de libido, ni un trastorno, ni algo que "se pase con el tiempo". Es, simplemente, la ausencia de atracción sexual hacia otras personas, y forma parte del espectro de la diversidad humana. Sin embargo, el desconocimiento y los mitos persisten, incluso entre quienes se consideran aliados.

¿Qué es realmente la asexualidad?

Ser asexual no significa vivir sin deseo. Muchas personas *ace* experimentan atracción romántica, afectiva o estética, pero no sienten la necesidad de llevar esas relaciones al plano sexual. Otras, en cambio, se identifican como *arrománticas*: no buscan relaciones románticas, aunque sí pueden disfrutar de amistades profundas o conexiones emocionales intensas. Algunas combinan ambas identidades (*aroace*), mientras que otras exploran matices intermedios, como la *demisexualidad* (atracción sexual solo después de establecer un vínculo emocional fuerte) o la *graysexualidad* (atracción sexual ocasional o en circunstancias muy específicas).

El espectro es amplio, y cada experiencia es válida. Lo que une a todas estas identidades es la ausencia —total o parcial— de atracción sexual *hacia otras personas*. No se trata de rechazo al sexo, sino de indiferencia o falta de interés. Para muchas personas *ace*, el sexo no es un tabú, pero tampoco una necesidad. Algunas lo practican por placer, por conexión con su pareja o incluso por curiosidad; otras prefieren evitarlo por completo. Ninguna opción es "más asexual" que otra.

Los mitos que persiguen a la comunidad *ace*

El primer error es confundir asexualidad con abstinencia. Quien elige no tener relaciones sexuales por motivos religiosos, personales o de salud no es necesariamente asexual. La asexualidad no es una decisión, sino una orientación. Tampoco es un síntoma de trauma, depresión o desequilibrio hormonal, aunque a veces se use ese argumento para invalidar la identidad de las personas *ace*. Los estudios disponibles —como los realizados por el *Asexual Visibility and Education Network* (AVEN)— sugieren que la asexualidad no está ligada a experiencias negativas, sino que es una variación natural de la sexualidad humana.

Otro mito recurrente es que las personas asexuales "no pueden amar". Nada más lejos de la realidad. El amor romántico, la intimidad emocional y el afecto no dependen del deseo sexual. Hay personas *ace* en relaciones monógamas, poliamorosas o sin pareja, y todas ellas construyen vínculos significativos. Lo que cambia es el lenguaje del amor: para algunas, un abrazo o una conversación profunda pueden ser tan íntimos como un encuentro sexual para otras.

La presión social, sin embargo, sigue siendo un obstáculo. "¿Seguro que no te falta probar con alguien?", "Es que no has encontrado a la persona adecuada", "Eso es porque eres muy joven". Frases como estas, repetidas hasta el cansancio, reflejan una idea peligrosa: que la sexualidad es obligatoria para ser feliz o completo. Para muchas personas *ace*, el verdadero desafío no es su orientación, sino la insistencia de los demás en "arreglarla".

Visibilidad y desafíos: ¿dónde está la comunidad *ace*?

Aunque la bandera negra, gris, blanca y morada ondea en cada vez más marchas del Orgullo, la representación de la asexualidad en medios y políticas públicas sigue siendo escasa. Series como *Sex Education* o *BoJack Horseman* han incluido personajes *ace* con mayor o menor acierto, pero aún son excepciones. En el mundo real, las personas asexuales enfrentan barreras en ámbitos como la salud (donde se patologiza su orientación), las relaciones de pareja (donde se asume que "cederán" con el tiempo) o incluso en espacios LGBT+, donde a veces se cuestiona su lugar en la sigla.

Organizaciones como AVEN o colectivos locales en países como México, Argentina o España trabajan para cambiar esto. Su labor va desde talleres de visibilidad hasta guías para profesionales de la salud, pasando por espacios seguros donde compartir experiencias sin juicios. Porque, al final, lo que más necesita la comunidad *ace* no es que la entiendan al 100%, sino que respeten su derecho a existir sin explicaciones.

Clara terminó su refresco y miró a su amiga. "No es que no quiera amar, es que amo de otra manera". La respuesta no era perfecta, pero era honesta. Y quizá, solo quizá, esa noche su amiga entendió que la diversidad no se trata de encajar en un molde, sino de vivir sin que nadie te obligue a romperlo.

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