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Relaciones entre personas con distinta orientación: cuando funciona y cuando no
Sexualidad

Relaciones entre personas con distinta orientación: cuando funciona y cuando no

¿Puede durar una relación entre una persona gay y una bisexual? ¿O entre un hetero y una pansexual? Te contamos qué las hace posibles.

Redacción ElChatGay.net5 min de lectura

La noche del Orgullo en Madrid, entre el bullicio de Chueca y el humo de los bares, conocí a Daniel. Él, gay; yo, pansexual. Tres años después, seguimos compartiendo piso en Lavapiés, aunque ahora él sale con un chico de Usera y yo con una chica no binaria de Vallecas. Nuestra relación no es la típica historia de amor queer que se celebra en las redes, pero tampoco es la excepción que muchos asumen. Las parejas con orientaciones distintas existen, funcionan y, a veces, se desmoronan. La pregunta no es si pueden durar, sino qué las hace posibles.

Cuando el deseo no es el problema (pero la sociedad sí)

En 2019, la Universidad de California publicó un estudio sobre relaciones entre personas con orientaciones sexuales diferentes. Los resultados no sorprendieron a nadie en la comunidad: el principal obstáculo no era la atracción, sino la incomprensión externa. "¿Cómo vas a satisfacerlo si eres hetero?" o "Seguro es una fase" son frases que muchas parejas escuchan, incluso de amigos LGBT+. La presión por encajar en un molde —ya sea el de la relación "tradicional" o el de la relación queer "pura"— puede ser agotadora.

María, una mujer bisexual de 32 años que estuvo cinco años con un hombre heterosexual, lo explica así: "Nunca dudé de mi atracción por él, pero sí de si estaba traicionando a mi comunidad. En los espacios LGBT+, me decían que era *heteronormativa*; en los hetero, que era *confusa*. Al final, lo que nos separó no fue el género, sino el cansancio de justificarnos".

Las relaciones mixtas en orientación suelen enfrentar tres desafíos recurrentes:

  • La invisibilidad: Que te pregunten "¿y cuándo vas a salir del clóset?" cuando llevas años en una relación con alguien de otro género.
  • Los celos por lo colectivo: Que tu pareja gay sienta que "pierde" algo al no explorar su sexualidad con otros hombres, o que tu pareja lesbiana tema que te atraigan las mujeres.
  • La asimetría en la salida del clóset: Que uno tenga que salir del armario constantemente mientras el otro vive su orientación sin cuestionamientos.

Lo que nadie te dice: cuando funciona, es por esto

No todas las historias terminan en ruptura. De hecho, muchas parejas con orientaciones distintas duran décadas. ¿El secreto? No hay uno, pero hay patrones.

Primero, la comunicación sin tabúes. Ana y Javier, una pareja de Barcelona donde ella es lesbiana y él bisexual, llevan ocho años juntos. "Al principio, él sentía que yo lo veía como un *experimento*. Yo, que él no entendía mi conexión con las mujeres. Hasta que un día le dije: *No quiero que finjas que no te gustan los hombres, quiero que me digas cuándo te atrae alguien*. Eso cambió todo".

Segundo, espacios seguros fuera de la relación. Muchas parejas mixtas en orientación encuentran equilibrio cuando cada uno tiene su propia vida queer: grupos de amigos LGBT+, apps de citas para explorar (con consentimiento) o incluso relaciones no monógamas consensuadas. "No es que necesitemos *permiso* para ser quienes somos", dice Carlos, un hombre gay en una relación con una mujer pansexual. "Es que necesitamos no ahogarnos".

Tercero, la complicidad frente al mundo. Las parejas que duran suelen tener algo en común: se ríen de los prejuicios. "Una vez, en una boda, un tío me preguntó si mi novio *me había curado*. Le respondí: *No, pero él sí me enseñó a hacer un buen mojito*. La gente se queda sin argumentos cuando no les das el drama que esperan", cuenta Valeria, una mujer bisexual con un novio heterosexual.

El mito de la "fase" y otros fantasmas

Uno de los mayores obstáculos para estas relaciones es la idea de que alguien está "en una fase". Las personas bisexuales, pansexuales o queer lo escuchan constantemente: "Ya encontrarás a un hombre/mujer de verdad". Pero incluso en parejas donde uno de los dos es gay o lesbiana, el fantasma de la "confusión" aparece.

Diego, un hombre gay de 40 años, estuvo dos años con una mujer bisexual antes de aceptar su orientación. "Ella siempre supo que yo era gay, pero yo me mentía. Cuando al fin lo asumí, ella fue la primera en apoyarme. Eso no lo olvido. Pero también sé que, para ella, fue doloroso que la gente dijera: *Claro, por eso te dejó, porque era gay*. Como si su amor no hubiera sido real".

El problema no es la orientación en sí, sino la jerarquía de legitimidad que la sociedad impone. Una relación entre un hombre gay y una mujer lesbiana puede ser tan válida como una entre dos personas bisexuales, pero rara vez se habla de ellas con la misma naturalidad. "Parece que solo las parejas *monosexuales* (hetero u homo) tienen derecho a ser estables", reflexiona Lucía, una mujer pansexual en una relación con un hombre heterosexual. "Las demás somos *experimentos* hasta que demostremos lo contrario".

Al final, lo que determina si una relación entre personas con orientaciones distintas funciona no es la etiqueta de cada uno, sino si ambos están dispuestos a construir algo a pesar de los prejuicios. O, como dice Daniel mientras me pasa un café en nuestra cocina de Lavapiés: "Lo difícil no es quererse. Lo difícil es que el mundo no te obligue a elegir entre quererte a ti mismo y querer a alguien más".

¿Has estado en una relación así? ¿Qué fue lo más difícil —o lo más bonito— de esa experiencia? Cuéntalo en los chats de ElChatGay.net y encuentra a otras personas que lo entiendan.

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