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Katy Perry pone el broche final al Orgullo de Madrid con un concierto histórico
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Katy Perry pone el broche final al Orgullo de Madrid con un concierto histórico

La estrella pop cerró la semana más diversa de la capital en Río Babel, ante miles de seguidores que celebraron la clausura del WorldPride.

Redacción ElChatGay4 min de lectura

Un cierre épico para el Orgullo más multitudinario

Madrid dijo adiós a su semana más colorida con un concierto que quedará en la memoria de quienes llenaron Río Babel la noche del sábado. Katy Perry, una de las artistas más icónicas de la cultura pop, subió al escenario Johnnie Walker para ofrecer el que muchos ya consideran el broche perfecto al WorldPride 2026, según informó Shangay. El evento, que durante días había transformado la ciudad en un hervidero de reivindicación y fiesta, encontró en la diva estadounidense su momento cumbre.

La actuación no solo marcó el fin de las celebraciones oficiales, sino que también sirvió como despedida simbólica para miles de personas que, durante una semana, habían tomado las calles para visibilizar los derechos del colectivo LGBT+. Río Babel, el espacio que acogió gran parte de la programación del Orgullo, se vistió de luces y sonido para recibir a Perry, cuya música ha acompañado a generaciones de fans queer en su búsqueda de referentes.

Una noche de himnos y emociones

Aunque no trascendieron detalles exactos del setlist, fuentes presentes en el recinto confirmaron a Shangay que el repertorio incluyó algunos de los temas más emblemáticos de la artista, como Firework y Roar, canciones que se han convertido en himnos no oficiales del movimiento. El público, compuesto en su mayoría por jóvenes y familias, coreó cada estrofa mientras ondeaban banderas arcoíris, en un ambiente que mezcló euforia y nostalgia por el fin de las fiestas.

El escenario Johnnie Walker, conocido por albergar actuaciones de alto nivel durante el Orgullo, se iluminó con una puesta en escena que rindió homenaje a la diversidad. Perry, vestida con un diseño que combinaba los colores de la bandera LGBT+ con toques futuristas, dedicó parte de su discurso a agradecer la energía de Madrid. "Sois el corazón de esta celebración", declaró, según recogieron asistentes citados por la publicación. Sus palabras resonaron especialmente en un año en el que el Orgullo madrileño volvió a batir récords de asistencia, con más de dos millones de personas en las calles, según estimaciones del Ayuntamiento.

El legado del WorldPride en la capital

El concierto de Perry no fue un acto aislado, sino la culminación de una programación que, durante siete días, convirtió a Madrid en la capital mundial de la diversidad. Desde el pregón inaugural hasta la manifestación del sábado —que este año reunió a más de un millón de personas—, la ciudad demostró una vez más por qué es referente global en la lucha por los derechos LGBT+.

Río Babel, ubicado en el recinto ferial de la Casa de Campo, se consolidó como el epicentro de la fiesta oficial. Allí, artistas nacionales e internacionales compartieron cartel con Perry, ofreciendo desde electrónica hasta pop y drag. Sin embargo, fue la actuación de la estrella estadounidense la que generó mayor expectación, no solo por su trayectoria, sino por el simbolismo de su presencia en un evento que, año tras año, gana en visibilidad y relevancia.

Para muchos, el cierre del Orgullo con Perry fue una declaración de intenciones: la cultura pop y la reivindicación social pueden —y deben— ir de la mano. La artista, que en el pasado ha mostrado su apoyo al colectivo en redes sociales y en sus giras, reforzó ese mensaje con una actuación que, más allá de lo musical, tuvo un componente político. "El amor siempre gana", gritó desde el escenario, en un guiño a las batallas legales y sociales que aún quedan por librar.

¿Qué viene después del arcoíris?

Con el último acorde de Perry, Madrid bajó el telón a una edición del Orgullo que pasará a la historia. Pero el final de las fiestas no significa el fin de la lucha. Organizaciones como COGAM y FELGTB+ ya han advertido de que los avances logrados en los últimos años —como el matrimonio igualitario o la ley trans— están bajo amenaza en varios países europeos, donde partidos de ultraderecha han ganado terreno.

En ese contexto, el concierto de Río Babel adquiere un significado añadido. No fue solo un espectáculo, sino un recordatorio de que la visibilidad sigue siendo una herramienta poderosa. Como señaló Shangay en su crónica, "Perry no cerró solo una fiesta, sino que dejó abierto el camino para que el próximo año el Orgullo siga siendo más grande, más diverso y más necesario que nunca".

Mientras los asistentes abandonaban el recinto con las primeras luces del domingo, una pregunta flotaba en el aire: ¿cómo será el Orgullo de 2027? Si algo dejó claro esta edición es que Madrid no está dispuesta a dar ni un paso atrás.

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